Cómo el sueño y la ansiedad afectan a la memoria y la atención
Carlos Núñez ·
“Se me olvidan las cosas” es una de las quejas más habituales en consulta, y no siempre esconde un problema de memoria en sentido estricto. Muchas veces el origen está en cómo se está durmiendo o en un nivel de ansiedad mantenido en el tiempo.
El sueño y la consolidación de la memoria
Buena parte de la consolidación de lo aprendido durante el día ocurre mientras dormimos. Cuando el sueño es escaso o de mala calidad de forma prolongada, ese proceso se resiente, y aparecen olvidos y dificultad para retener información nueva que no responden a una alteración de la memoria en sí, sino a una base de descanso insuficiente.
La ansiedad como “ruido de fondo”
Un nivel de ansiedad mantenido consume recursos atencionales que, en otras condiciones, estarían disponibles para concentrarse o para fijar información nueva. De ahí sensaciones como “se me queda la mente en blanco” o la dificultad para seguir una conversación o una lectura con atención sostenida.
Cuándo conviene consultar
Si el sueño y la ansiedad son claramente el desencadenante, mejorarlos suele traducirse en una mejora paralela del rendimiento cognitivo. Pero cuando la duda persiste, cuando las dificultades son desproporcionadas respecto al cansancio o la ansiedad percibidos, o cuando no remiten con el tiempo, una valoración neuropsicológica ayuda a descartar otras causas y a aclarar qué está pesando realmente en cada caso.
