Dificultades de atención y funciones ejecutivas en adultos: no siempre es TDAH
Carlos Núñez ·
Es habitual que un adulto llegue a consulta convencido de que tiene TDAH porque le cuesta concentrarse, se despista con facilidad o siente que no logra organizarse. A veces es así. Pero otras muchas veces el origen es distinto, y confundirlo tiene consecuencias en el abordaje que se elige.
Funciones ejecutivas: más que “estar atento”
Las funciones ejecutivas incluyen la planificación, la organización, la capacidad de inhibir respuestas impulsivas, la flexibilidad para cambiar de tarea y la memoria de trabajo. Cuando fallan, no siempre se manifiestan como “despiste”: a veces aparecen como dificultad para empezar tareas, para priorizar o para mantener varias cosas en mente a la vez.
Otras causas frecuentes
El estrés mantenido, la falta de sueño, la ansiedad, el ánimo bajo o una carga de trabajo excesiva pueden producir síntomas muy parecidos a los del TDAH: dificultad para concentrarse, olvidos, sensación de “no llegar a todo”. La diferencia no siempre es evidente a simple vista, ni siquiera para quien lo vive.
Por qué conviene diferenciarlo
El abordaje no es el mismo si la dificultad tiene una base atencional de fondo (presente desde la infancia, aunque no siempre diagnosticada) que si responde a un periodo concreto de sobrecarga o malestar emocional. Partir de un diagnóstico equivocado puede llevar a intervenciones que no atacan la causa real.
Qué aporta la valoración
Una valoración neuropsicológica permite caracterizar el perfil de atención y funciones ejecutivas de forma objetiva, situarlo en el contexto de la historia personal de cada uno, y aclarar si lo que se observa encaja con un TDAH, con otra causa, o con una combinación de factores.
